21 de julio de 2011

No puedo creer que con lo avanzado que está el mundo, hoy en día sigan diciendo que las personas homosexuales están enfermas. Todavía vas por ahí y oyes a alguien decir: “Prefiero un hijo delincuente, que un hijo maricón”. Sinceramente, no he visto algo más bonito que dos hombres, o dos mujeres, queriéndose sin importarles lo que diga la gente de su alrededor.
Los homosexuales no hacen daño, no molestan a nadie, y no entiendo por qué la gente sigue aborreciéndolos. Tampoco tenemos que pensar todos igual, pueden no gustarte, pero no por eso tienes que insultarles o mirarles mal cuando pasan a tu lado por la calle. Con mirar hacia otro lado es suficiente. No tienes por qué amargarles la vida a esta gente que, quieras o no, son igual que nosotros, sólo que con otros gustos.
Recuerda siempre: La homosexualidad no es una enfermedad; la homofobia sí lo es.



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